Tu voz

Tu voz que mandó, y existió

No sé, si eres de las personas que les gusta acampar y explorar la naturaleza, pues te diré que a mi me encanta. Para ser sinceros llevo haciéndolo desde los seis meses, (es un hábito heredado de mis padres). Quizás te preguntes: ¿qué tiene que ver la voz con ir de acampada? Acompáñame a investigarlo.

Las actividades que debes hacer, si o si en un campamento son: amanecer mirando las estrellas con tus amigos, darte un buen chapuzón en algún río, explorar y caminar por algunos parajes, pero lo más importante es disfrutar de la magnífica creación del señor.  

Todo suena muy lindo e idílico, ¿verdad?

En uno de esos campamentos en mi nativa República Dominicana, tenía la responsabilidad de dirigir dos grupos. El primero, un grupo de chicas de unos doce años y el segundo eran cuatro chicos (de aproximadamente unos quince o dieciséis años). Estos chicos estaban en una clase especial que impartía; a la fecha yo solo tenía diecisiete años.

En esta aventura, todos los chicos tenían que hacer una serie de caminatas para cumplir con unos requisitos. El programa de ese fin de semana estaba a cargo de nuestro director y un joven evaluador (que no conocíamos).

Iniciamos nuestra hermosa caminata de sábado, con los chicos más pequeños (los de diez a trece años). Debíamos caminar unos ocho kilómetros de ida y vuelta, y partimos a eso de las once de la mañana como lo teníamos pautado, ¡Claro! después del devocional.

La caminata de los chicos mayores de trece años se iba a desarrollar en la tarde a eso de las cuatro, y debíamos caminar unos dieciséis kilómetros de ida y vuelta. Pero, luego del almuerzo surgió un contratiempo con la persona que conocía el lugar, por lo que tuvimos que salir media hora más tarde.

Aclaró que: en mi país el sol se oculta entre seis y siete p. m.

Para hacer la historia más corta, el director decidió confiar en el joven evaluador y salimos a caminar por un lugar que nosotros no conocíamos, pero que ¨supuestamente él si¨.

Todo iba bien en el trayecto de ida, pero al momento de regresar como quizás ustedes ya intuyen; nos perdimos.

Imagínense un grupo de aproximadamente unas treinta personas, donde la mayoría éramos menores de edad; los líderes de la caminata éramos tres personas: dos adultos (el director y el evaluador); y yo.

Ustedes se preguntarán: ¿no tenían algún móvil con GPS? Para la fecha esos aparatos no existían, otro punto era que nadie cargaba con un mapa.

En lo particular, yo estaba súper cansada había caminado los 8K de la mañana (con mis niñas), y en esta otra caminata teníamos más de una hora tratando de encontrar el camino de regreso.

Y como siempre, cuando ya no sabíamos qué hacer. Entonces, recordamos esta promesa.

¨Clama a mí y te responderé, y te daré a conocer cosas grandes y ocultas que tú no sabes.¨

Jeremías 33:3

¡Clamamos! con fe al señor, y Él nos respondió

Luego de unos minutos caminando, nos encontramos con un lugar que no habíamos visto antes. Vimos unas casas y algunas bodegas con varios hombres tomando alcohol.

Eran casi las diez de la noche, y en ese momento nos asustamos aún más. Se nos acercó un señor que nos preguntó si queríamos algo, y le explicamos nuestra situación.

Este amable señor se ofreció a acompañarnos. Él nos guio hasta que pudimos encontrar el lugar, por donde sin saber nos habíamos desviado. Más o menos unos veinte minutos después estábamos en el campamento. Cansados, pero felices de haber regresado sanos y salvos.

Tres preguntas en las que quiero que reflexiones.

  • ¿Cuantas veces iniciamos un viaje y en el camino nos perdemos?
  • ¿Cómo podemos escuchar la voz de Dios en esas circunstancias?
  • ¿Cuándo iniciamos el viaje de la vida cristiana dejamos que cosas externas nos dirijan?

Dios, habiendo hablado muchas veces y de muchas maneras en otro tiempo, en estos postreros días nos ha hablado por el Hijo, a quien constituyó heredero de todo, y por quien asimismo hizo el universo.

Hebreos 1:1-2

¡Señor! solo quiero escuchar Tú voz

Tu voz que levanta al caído.

Tu voz que da vida a los muertos.

Tu voz que sana a los enfermos.

Tu voz que deja el cielo despejado.

Tu voz que reprende a las montañas y las haces temblar de miedo.

Tu voz que tiene el poder de calmar tempestades.

Tu voz que es el susurro de una brisa apacible.

Tu voz que hace que el universo siga existiendo.

Tu voz que se escucha en cada hálito de vida.

Tu voz que habló y fue hecho.

Tu voz que mandó, y existió.

Tu voz que ordenó, y todo quedó firme.

Tu voz que perdona nuestros pecados.

Tu voz que comanda las huestes celestes.

Tu voz que hace temblar a las naciones.

Tu voz que da muerte al pecado.

Tu voz que tiene el dominio sobre toda la creación.

Tu voz que es solo un murmullo que jamás podremos comprender. 

Con tu voz, y por tu voz fueron creados los cielos y la tierra.

Tu voz fue escuchada en el cielo al clamar: «¡Abbá, Abbá! Todo es posible para ti; pasa de mí esta copa; pero no sea lo que yo quiero, sino lo que quieras tú.»

Y es que, con tu voz ya no hay tinieblas, no hay envidia, no hay odio, no hay maldad, no hay dolor y mucho menos muerte.

Porque por tu voz todas las cosas pasaron y todas son hechas nuevas.

Con esa voz enciende la llama de nuestros corazones, y sí el mundo se olvida de tu dulce voz. Por favor, no te olvides de mí

¡Háblame! ¡Oh, Dios! ¡Háblame, siempre! 

Aunque Penélope Riley, la autora del libro Travel Absurdities dice: «El final del viaje no es el destino, sino los contratiempos y recuerdos que se crean en el camino».

En nuestra vida como cristianos: «El final del viaje si es el destino, los contratiempos y recuerdos son solo parte de un largo camino hacia la Canaán Celestial».

Jennifer Ovalles
3 Comentarios
  • Dorca Duran
    Publicado a las 17:08h, 04 junio Responder

    Me quedé sin aliento en la profundidad de esta publicación gracias amada Jennifer por compartir algo sagrado. Cristo te ama

  • Jacqueline Ovalles
    Publicado a las 20:45h, 04 junio Responder

    Bendiciones eternas camino a Canaán Sobrina!!!

  • Rafael Ovalles
    Publicado a las 01:47h, 05 junio Responder

    Renazco nueva vez al alimentar mi ser con semejante escritura. Y más aún cuando analizo que El Eterno te inspira. Que Dios te ilumine siempre!!!!!

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