¿Un caso imposible? ¡No te preocupes! Búscate un buen abogado.

⚠️¡¡¡Alerta!!!! contiene Spoilers⚠️

 

¿Alguna vez te han acusado de algo o has tenido algún problema legal dónde hayas tenido que requerir los servicios de un abogado? Yo no he vivido esa experiencia tan desagradable. Aunque reconozco que a lo largo de la vida nos envolvemos en situaciones donde se nos acusa de cosas que posiblemente no cometimos. 

Hace unos meses veía la película cristiana Dios no está muerto II, con unas amigas. 

 

 

Muchos quizás ya la han visto, pero para los que no, vienen los spoilers… Esta peli se desarrolla en Hope Springs, Arkansas. El conflicto comenzó en un pequeño local de la universidad se extiende a un tribunal de la ciudad, donde una joven maestra cristiana llamada Grace Wesley, está siendo juzgada y se encuentra en la cuerda floja por hablar de Jesús en su salón de clases. Tom, un joven abogado, representa a Grace en su lucha por sus derechos de la Primera Enmienda.

La película muestra cómo esta joven enfrenta grandes desafíos en un entorno donde las personas están predispuestas a no creer en Dios. Aunque a esta joven maestra en la película se le acusa de incumplir con las leyes del Estado,  sus acusadores ponen en tela de juicio las acciones de la maestra y con ello, la libertad religiosa.

 

 

En una trama donde hasta su propio abogado no cree en Dios y parece estar destinado al fracaso en un caso imposible de ganar, aparentemente Grace tiene todas las fichas en contra. Pero a medida que el abogado, una periodista, y la docente comparten experiencias de sus luchas, se convierten en aliados en sus viajes hacia la fe.

Dios no está muerto II cuenta una historia que tú y yo pudiéramos estar viviendo y termina con una imagen triunfal de la victoria que proviene de la verdadera creencia de cara de la adversidad: la fe genuina.

Aunque la peli trata sobre la libertad religiosa, quiero que nos detengamos en un punto clave. A Grace se le estaba juzgando falsamente por algo que ella intencionalmente no hizo, esta maestra solo contestó unas preguntas que le hizo una estudiante.  

 

¿Un caso imposible?

 

¿Cansado de qué todos te juzguen? ¿Te han juzgado por ser diferente o por tener una creencias diferentes? ¿Has cometido algunos errores y ciertas personas te han hecho sentir fuera de lugar? ¿Alguna vez has sentido que nadie te entiende? o simplemente, ¿tienes ganas de derrumbarte? ¿Quieres huir de ese problema que tienes?

Parece ser que seguir a Jesús trae muchas dificultades, y te puedo asegurar que así será. La vida cristiana no es sencilla, la verdad, es para personas valientes.

Andar con Jesús es todo un reto y más si has crecido en una comunidad cristiana. ¿Por qué digo esto? Porque de las personas que no creen en Dios puedes esperar una actitud de reproche o de rechazo hacia quienes cometen errores, pero de nosotros los cristianos no. Aceptar esto nunca será fácil.

Pero esto es lo que quiero que entiendas:

  • Los cristianos somos seres humanos.
  • No lo sabemos todo.
  • Tenemos las mismas luchas y problemas que un no creyente.
  • Somos el blanco de Satanás
  • Somos igual de pecadores.
  • Nos equivocamos.
  • No somos perfectos.

 

El Empire State

 

No sé si te has percatado de que en todas las iglesias siempre existen los mismos patrones de conducta. Es casi una regla que te encuentras con algunas personas que constantemente están mirando el granito de mostaza en el ojo ajeno pero no pueden ver su propio Empire State.

El Empire State

¡Sí! Ese grupo de hermanos que siempre se están fijando en todo lo que dices y haces. Esas personas que continuamente están juzgando y atacando a otros por su forma de ser, de hablar o por su apariencia. Muchas veces esto sucede, solo por el simple hecho de que no piensas igual o no te vistes de la forma en que ellos creen que es la correcta.

Creo que todos hemos pasado por eso, a veces podemos tomar el papel del acusador sin saberlo, nos fijamos en los detalles más tontos y esto nos lleva al  legalismo.

 

¿Alguna vez te han juzgado erróneamente?

 

Pues a mi si y a veces aún lo hacen. Aunque confieso que para muchos puede que sea algo trivial o insignificante frente a otros problemas mayores, pero todo depende de la perspectiva en que lo veas. Más que nada quiero que te enfoques en la actitud que a veces tomamos, muchas veces sin darnos cuenta.

Viajemos hacía atrás, cuando tenía unos quince o dieciséis años, en mi iglesia natal, en República Dominicana, una época de grandes retos en la vida de todo ser humano.

Y para ponerlos en contexto debo decir que desde muy pequeña he amado los colores y las texturas. Fui duramente criticada por mi forma de vestir y les explicaré el porqué. Para mi el vestirse es super fácil,  porque en mi cabeza puedo saber cuáles prendas quedan bien y cuáles no. Así que, solo es cuestión de  ir al armario, escoger algo y ya, en 10 o 15 minutos estoy lista. 

 

Entonces, para mi la ropa o la moda nunca ha sido un problema,  jamás he gastado grandes cantidades de dinero en adquirir los últimos tacones o tenis, un vestido despampanante o comprar los mejores bolsos.

Y en esa época mucho menos, mis padres siempre han entendido el valor del dinero, por lo cual han sido buenos mayordomos. El señor siempre nos ha provisto de todo lo que necesitamos y  hemos recibido muchas bendiciones, aun lo sigue haciendo y lo hace hasta que sobra y abunda.

 

En Mateo 6:28-29 dice: “¿Y por qué se preocupan por la ropa? Observen cómo crecen los lirios del campo. No trabajan ni hilan; sin embargo, les digo que ni siquiera Salomón, con todo su esplendor, se vestía como uno de ellos.

Mateo 6

Si así viste Dios a la hierba que hoy está en el campo y mañana es arrojada al horno, ¿no hará mucho más por ustedes, gente de poca fe?“ Entonces, ¿por qué preocuparse por eso?

Pero el hecho de que me gusta el color negro y que la ropa que usaba en ese tiempo era diferente a la que usaban los de mi entorno, esto les hacía pensar que mi relación con Dios no existia.

Mientras no se invertía ni un centavo en mi ropa, ese grupo de personas se enfocaba en atacar mi espiritualidad a causa de ella. En alguna ocasión los llegue a escuchar decir: “que adoraba al diablo“ solamente por el color que usaba, todo eso para desviar la atención de sus propios problemas.

 

Y me pregunto: ¿De qué sirve jactarse de una supuesta modestia si en tu corazón albergas malos sentimientos?

 

Esa pregunta de seguro quedará sin respuesta porque es más fácil juzgar y atacar a otros por no seguir tus propios estándares, que fijarte en esas cosas ocultas que haces y que afectan directamente la vida de los demás. 

Nos olvidamos de nuestros propios pecados y nos fijamos más en la apariencia y en los errores de los demás, pero nos hacemos de la vista gorda cuando se trata de fijarnos en el carácter de esa persona, en su actuar, en si ama a Dios y actúa con justicia.

Debemos recalcar que todos somos pecadores a los ojos del señor y no hay pecados más grandes que otros, pero a veces debemos ver si nuestra vida, que creemos que es perfecta está siendo de bendición para otros.

 

“Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús’’.

Romanos 3:23-24

‘‘Cara vemos, corazones no sabemos’’

 

Y para explicar esta frase te voy a contar la  historia que se registra en Juan 8:1 al 11 , utilice la versión Reina-Valera 1960. 

 

Por la mañana Jesús volvió al templo, y todo el pueblo vino a él; y sentado él, les enseñaba.

Entonces, los escribas y los fariseos le trajeron una mujer sorprendida en adulterio; y poniéndola en medio, le dijeron: Maestro, esta mujer ha sido sorprendida en el acto mismo de adulterio.

Y en la ley nos mandó Moisés apedrear a tales mujeres. Tú, pues, ¿qué dices? Mas esto decían tentándole, para poder acusarle. Pero Jesús, inclinado hacia el suelo, escribía en tierra con el dedo.

Y como insistieron en preguntarle, se enderezó y les dijo: El que de vosotros esté sin pecado sea el primero en arrojar la piedra contra ella. E inclinándose de nuevo hacia el suelo, siguió escribiendo en tierra.

Pero ellos, al oír esto, acusados por su conciencia, salían uno a uno, comenzando desde los más viejos hasta los postreros; y quedó solo Jesús, y la mujer que estaba en medio.

Enderezándose Jesús, y no viendo a nadie sino a la mujer, le dijo: Mujer, ¿dónde están los que te acusaban? ¿Ninguno te condenó?

Ella dijo: Ninguno, Señor.

Entonces Jesús le dijo: Ni yo te condeno; vete, y no peques más.

Reflexiona en esa pregunta

 

¿Alguna vez has tomado el papel de acusador? 

¡Cuidado!

 

 

Es un hecho que tenemos la tendencia a hablar y juzgar a otros, sin saber nada de su vida, sus circunstancias y sobre todos sus luchas. Muchas veces tomamos el papel de los escribas y fariseos de la historia anterior o peor aún, como el gran acusador de las almas.

El libro Cristo en el Santuario, Elena G. White señala: ‘‘Mientras Jesús intercede por los súbditos de su gracia, Satanás los acusa ante Dios como transgresores. El gran seductor procuró arrastrarlos al escepticismo, hacerles perder la confianza en Dios, separarse de su amor y transgredir su ley. Ahora él señala el registro de sus vidas, los defectos de carácter, la falta de semejanza con Cristo, lo que deshonró a su Redentor, todos los pecados que los indujo a cometer, y a causa de éstos los reclama como sus súbditos’’. (CES 116.3)

 

Yo no sé a ti, pero mi abogado me trae buenas noticias 

 

Quizás has sido acusado injustamente de cosas que no has hecho o tal vez te han señalado por cosas que sí hiciste. Inocente o culpable ¡no te preocupes! que tenemos el mejor abogado para con el Padre, a Jesucristo, el justo.

 

“Hijitos míos, estas cosas os escribo para que no pequéis; y si alguno hubiere pecado, abogado tenemos para con el Padre, a Jesucristo el justo’’.

1 Juan 2:1

En el libro la Historia de la redención nos dice que: 

 

Jesús aparecerá como nuestro Abogado, para interceder en nuestro favor ante Dios. Él vino a esta tierra a buscar y salvar a todos los perdidos. Su misión estaba destinada a los pecadores: pecadores de todo grado, de toda lengua y de toda  nación. Pagó el precio para todos, para rescatarlos, y conseguir que se uniesen y simpatizasen con él. 

Él puso la salvación al alcance de todos y sobre la cruz del Calvario pagó el precio infinito de la redención de un mundo perdido. Su abnegación y sacrificio propio, su labor altruista, su humillación, sobre todo la ofrenda de su vida, dan testimonio de la profundidad de su amor por el hombre caído. 

 

 

Su gran corazón de amor se conmovió hasta sus profundidades en favor de aquellos cuya condición era más desesperada, de aquellos que más necesitaban su gracia transformadora.

Cristo vino por los que más yerran, por los más pecaminosos y estos no fueron pasados por alto; sus labores estaban especialmente dedicadas a ellos. Cuanto mayores eran sus necesidades de reforma, más profundo era su interés, mayor su simpatía, y más fervientes sus labores.

Debemos cultivar el espíritu con que Cristo trabajó para salvar a los que yerran. Ellos le son tan caros como nosotros. Son igualmente capaces de ser trofeos de su gracia y herederos del reino.

  • ¿Quién puede subsistir delante de Dios, y presentar un carácter sin defecto, una vida sin mancha?
  • ¿Cómo puede, pues, atreverse alguno a criticar y condenar a sus hermanos?

Aquellos que pueden esperar salvación únicamente por los méritos de Cristo, que deben buscar perdón por la virtud de su sangre, están bajo la más solemne obligación de manifestar amor, piedad y perdón hacia sus compañeros en el pecado.

 

Sus nombres están inscritos en el libro de la vida, y acerca de ellos está escrito: “Andarán conmigo en vestiduras blancas, porque son dignos”. 

Apocalipsis 3:4

Ya sea que estés siendo juzgado por tus creencias, por algún pecado que cometiste o por la percepción errónea que tienen de ti, no te desanimes. Recuerda que a lo largo de nuestra vida siempre vamos a encontrar personas que nos criticarán,  nos juzgarán y nos humillarán. No escuches esas voces porque tu abogado ya esta intercediendo por ti; simplemente cuéntale tus penas y Él se encargará de darte la fortaleza que necesitas para sobrellevar cualquier circunstancia. 

Recuerda que hasta del mismo Jesucristo hablaban y que tienes un abogado que a su debido tiempo, pondrá las cosas en su lugar. Confía en ese alguien a quien puedes contarle todo lo que te atormenta, todo que haces o todo lo malo que dicen de ti. Y ten la certeza que él nunca te abandonará. Dios no vino a la tierra a buscar a los perfectos, el vino por ti y por mi, los más grandes pecadores. 

Mantente como Moisés, mirando al invisible.

Sé cómo David, arrepiéntete de corazón de todos tus pecados.

Al final sé imitador de Cristo.

 

Siempre preocúpate de no tomar el papel del acusador y sobre todo ….“Escucha a Dios con el corazón roto. Él no es solo el médico que lo repara, sino también el padre que limpia las lágrimas.”

Criss Jami
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